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Acudir con el entrenamiento adecuado.
No pretendas preparar una maratón en
cuatro semanas. Aunque
depende de cada uno un mínimo de tres
o cuatro meses de
entrenamiento medianamente planificado es
lo aconsejable. Tened
cuidado con el sobreentrenamiento; entre otros
problemas nos
puede producir lesiones. Tan malo es el defecto
como el exceso de
entrenamiento.
Estar en perfecto estado de salud.
No es aconsejable salir con fiebre, afección
catarral reciente o
con una lesión reciente. 42 km ya son
suficientemente duros como
para salir con algun problema físico
o de salud.
Recodad: maratones hay muchos, nosotros somos
uno solo.
Hacer una alimentación rica en hidratos
de carbono, especialmente
los tres días antes de la carrera.
Para la correcta asimilación la
proporción de hidratos y agua debe
ser de una de hidratos por tres
de agua.
Aunque parezca mentira una parte fundamental
de entrenamiento
es el descanso. Es necesario para reponer
energías, para asimilar las
sesiones, etc. La última semana hay
que hacer entrenamientos
suaves ya que ese trabajo ya no va a servir
para nada.
Puede que la noche antes sea difícil
coger el sueño. A pesar de ello
no es aconsejable tomar pastillas para dormir
ni tranquilizantes; si
acaso infusiones. No conviene dormir mucho
ya que los músculos se
agarrotan demasiado cuando dormimos muchas
horas. Para
despertarnos es aconsejable pegarse una ducha,
no baño.
Desayunar lo habitual, nada de experimentos
ni nuevas recetas
para ese día, entre dos horas y dos
horas y media antes del inicio de
la carrera.
Evacuar, tanto de vegiga como de vientre.
Se recomienda hacer la
última micción media hora antes
de la salida, ya que correr con la
vegiga vacía puede provocar rozamientos
entre las paredes y
producir sangre.
Calentamientos y estiramientos.
Son una parte fundamental. Con ello conseguimos
que los músculos
entren en calor y se desagarroten. Al músculo
caliente le llega más
cantidad de sangre y, por lo tanto, más
cantidad de oxígeno.
Conviene estirar con el chandall puesto para
que el músculo se
caliente antes. Estos ejercicios nos deben
llevar media hora como
mucho. Estirar y calentar también cansa.
No estrenar nada el día de la carrera:
ni zapatillas, ni camisetas, ni pantalones
ni calcetines, nada. Todo lo
que usemos ese día conviene que esté
la hayamos lavado varias
veces. La razón es muy sencilla. La
ropa nueva suele estar muy rígida
y produce rozaduras que pueden llegar a convertirse
en heridas
muy molestas.
Especial atención a las zapatillas.
Es aconsejable domarlas.
Comienza andando con ellas y, cuando las tengas
adaptadas al pie
haz algún entrenamiento con ellas.
La medida de la zapatilla es la
que nos permite meter un dedo, más
o menos un centímetro. Hay
que tener en cuenta que durante la carrera
el pie se va moviendo y
es necesario este espacio.
Por último. No agolparse en la salida.
Situarse en la zona que ocupan
los corredores de tu nivel. De nada sirve
situarse en primera línea si
vas a llegar en último. Lo único
que vas a conseguir va a ser estobar
y que más de uno se enfade.
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